La Humanidad debe a los niños lo mejor de sí misma
-Primera Declaración de los Derechos del Niño, 1924
Cuelgo el teléfono y me quedo muy pensativa…han pasado más de 10 meses desde la tragedia de la Guardería ABC y no me queda claro si todas esas personas que se dedican a dar este servicio, son conscientes de la responsabilidad que asumen… Una vez más fui invitada por una empresa cuyo proyecto es abrir una guardería participativa que atienda infantes desde la etapa lactante hasta el preescolar. Una vez más mi nombre fue mencionado en la búsqueda de apoyo para la elaboración e implementación de un proyecto como ese.
Personas bien intencionadas desean hacer las cosas correctamente buscando brindar un servicio a las mujeres que laboran en su empresa y encontrar el mejor modelo para operar una institución, que lo mismo es educativa y que además brinde atención integral para niños desde los 40 días de nacidos.
Un Centro de Desarrollo Infantil es sin duda un proyecto de gran responsabilidad y trascendencia social y se debe considerar como tal y no como un negocio; sin embargo esto ha venido siendo el principal aliciente de muchísimas guarderías y CENDIS que bajo distintos modelos de colaboración con instituciones y gobiernos, funcionan a lo largo y ancho de la república mexicana.
Mi experiencia de varios años como directora de CENDIS en un DIF municipal, mi Master en Desarrollo Infantil, mi currículo académico, la experiencia de muchos años como consultora en Educación Especial y la crianza de cuatro hijas propias, me acreditan ampliamente como un perfil idóneo para encabezar un proyecto como éste. Toda esa experiencia y conocimiento han fortalecido mi convicción de no aceptar una propuesta profesional si no se garantizar la integridad de cada uno de los niños y niñas que serán atendidos.
Es indiscutible sobre la obligatoriedad que tiene cada país de vigilar que sus niños y niñas gocen de las garantías y los derechos que merecen. Por esa razón no se puede concebir de forma consciente, el afán de cumplir un doble objetivo siendo opuesto uno al otro: brindar servicio de calidad, escatimando en los costos (objetivo lucrar) no es un binomio aceptable.
Una institución que atiende niños en edad infantil debe contar con un personal capacitado y de alto nivel; debe tener instalaciones seguras que cumplan con las normas nacionales e internacionales; pero no siempre estas obligaciones son acatadas.
Es un hecho que el IMMSS tubo que cambiar su modelo original de prestar este servicio por los altísimos costos que sus guarderías exigen. Recordemos que el IMSS es quien tiene la obligatoriedad de atender a los millones de mujeres aseguradas que tienen hijos menores que requieren de este servicio; y debe hacerlo a un costo razonable. Sus guarderías son excelentes, pero incosteable. Esto los ha obligado a implementar otros modelos que pudieran ser más económicos, pero que no son del todo recomendables.
Por desgracia el mercantilismo es el fantasma que recorre este tipo de instituciones, sin ser del todo conscientes que trabajar con seres humanos indefensos como son los pequeños, nunca se podrá equiparar con cualquier otro trabajo que incluya máquinas o cualquier otro tipo de objetos.
En este país como en muchos otros, diariamente los medios de información muestran la terrible realidad de algunos niños y niñas víctimas de sus propios padres o de personas sin escrúpulos; personas que anteponen el lucro sin considerar la integridad y seguridad de los pequeños.
En la historia de la humanidad, los niños han sido víctimas frecuentes de la violencia, el abuso, el abandono, explotación, pedofilia e infanticidio. Siempre, en todas las épocas, historias de niños abusados, que son obligados a trabajar por conveniencia o necesidad de sus padres o explotados por personas con quien no guardan ningún parentesco, fueron y han sido acciones constantes en el devenir de los tiempos.
Hoy, en México y en todos los países que integran la Organización de las naciones Unidad, la infancia está supuestamente protegida ´por convenios internacionales signados con UNICEF; instancia que promueve y vigila los derechos de niños y niñas, obligando a cada nación a reflejar y cumplir estos derechos a través de sus leyes e instituciones.
Nos gusta pensar que por causa de la ignorancia, la falta de educación y de recursos, ocurren hechos terribles como la muerte de la pequeña Pulette, y lo ocurrido en la guardería ABC de Hermosillo Sonora; pero es mucho más profunda la enseñanza que debemos tener como ciudadanos de un país que padece terribles fenómenos sociales, por no haber construido en su debido tiempo una infraestructura social, política y legal, que sustente a una vida segura y sin violencia para su infancia.
Desde mi particular punto de vista, son varios aspectos que debemos reflexionar y tomar como una valiosa enseñanza lo ocurrido recientemente:
· Los afectos y sentimientos positivos hacia los niños, no son característica naturales ni intrínseca de los seres humanos; son el reflejo de sus valores y sus experiencias socialmente construidas.
· La atención y el cuidado de niños, enfermos, ancianos y discapacitados, no debe ser prestado por personas cuyo afán sea únicamente lucrar.
· La sociedad no lo ha entendido ni tomado consciencia que junto con todos los niveles de gobierno, el sistema legal y jurídico, los ciudadanos deben tener asumir un compromiso, pues son ellos finalmente quienes cometen actos imperdonables, transgreden y humillan a la sociedad en complicidad con las instituciones oficiales. Esta es la hora de reconocer, que igual somos parte importante de los problemas, y lo mismo debe asumir consecuencias y buscar soluciones.

Querida Ana... Como dices, todos tenemos algún grado de responsabilidad, por eso muchos re-enviamos los mensajes que exigen justicia para los pequeños y sus familias, o al menos que no quede impune. Lo peor es que aún hay muchos "niños ABC" en todo el país que a diario son víctimas de adultos sin escrúpulos "dicen cuidarlos en guarderías" aún responsabilidad del imss, particulares y gobiernos estatales-municipales. Tal vez ésta sea una de las peores ironías, que el encargado de dar seguridad social pase por alto la integridad de los pequeños, que desgraciadamente no sólo son objeto de lucro económico, sino político.
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